Desde hace varios años, en la mayoría de los países del mundo se han implementado programas de leche escolar que han demostrado ser medios eficaces para contribuir con la nutrición infantil, ya que este es un alimento que contiene diversos nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo durante todo el ciclo de vida.

La leche mejora la salud de los estudiantes, promueve la asistencia a la escuela y ayuda a mejorar los resultados académicos con buena nutrición, señalan expertos.

De acuerdo con la Federación Panamericana de Lechería (Fepale), estas iniciativas también generan un aumento en cuanto a la demanda de calidad y cantidad de la leche producida localmente, apoyando el desarrollo del sector agrícola y creando empleos en toda la cadena de valor láctea. Los países se benefician cuando la productividad se incrementa y los costos en la atención de la salud se reducen.

Adicionalmente a esto, los programas de leche escolar crean el hábito de consumo a largo plazo, lo que favorece a los individuos y a la sociedad en general.

Según un estudio realizado por la Universidad Nacional de Singapur, aquellos adultos que beben al menos un vaso de 240 mililitros de leche todos los días tienen 12 % menos riesgo de sufrir de diabetes y 6 % menos de padecer de hipertensión.

La promoción del consumo de la leche en la niñez debe ser un compromiso de padres, docentes, productores y comercializadores de este y otros lácteos, la sociedad civil y el gobierno.

En América Latina existen diversos ejemplos del impacto positivo que ha tenido la implementación de programas de leche escolar. En países como México, República Dominicana, Honduras, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil y Chile se ha logrado disminuir la deserción escolar, mejorar el rendimiento académico y favorecer el crecimiento y desarrollo de los niños beneficiados con estas iniciativas.

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Escrito por Nutripractico
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