La Soya y sus beneficios

Por Prof. Mauro Fisberg

En Brasil, el cultivo de la soya empezó a ser estimulado a mediados de 1950, convirtiéndose en la mejor alternativa para la temporada de verano; y con la finalidad de sustituir al trigo, que por el contrario es cultivado en invierno.

            Actualmente, la soya ha sido un tema que ha generado muchas discusiones. Sin embargo, pocos saben que es uno de los alimentos vegetales más completos que existe; y, comparado con otros víveres, presenta características proteicas superiores. Todo esto quiere decir que es un grano rico en proteínas de alto valor biológico. Para explicarlo mejor, hay que decir que las proteínas son divididas en dos grupos. El primer grupo lo integran las proteínas de origen animal (carnes, aves, leches y sus derivados) y el segundo grupo lo integran las proteínas de origen vegetal (leguminosas y cereales). Además de esto, las proteínas están compuestas por diversos aminoácidos (estructuras más simples responsables de formar las proteínas) que actúan de diferentes maneras en el organismo.

            Son conocidos, hasta ahora, veinte tipos de aminoácidos que permiten que el organismo desempeñe sus funciones adecuadamente. Las proteínas consideradas de alto valor biológico, como las presentes en la soya, contienen los nueve aminoácidos esenciales para el cuerpo y que, al igual que las proteínas animales, son clasificadas como proteínas completas. Más allá de esto, la soya posee otros nutrientes importantes como grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, llamadas también “grasas buenas”; fibras, vitaminas y minerales.

            Diversos estudios indican los múltiples beneficios de la soya para la salud. Por ejemplo, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) aprobó la proteína de la soya como un alimento con propiedades funcionales, alegando que el consumo diario de mínimo 25 gramos de proteína de soya puede ayudar a reducir el colesterol cuando está asociado a un estilo de vida saludable. En 1999, el US Food and Drug Administration (FDA) aprobó una declaración sobre las propiedades saludables presentes en los alimentos con soya favorables para las enfermedades cardiovasculares, todo esto con base en el efecto directo que  tiene la proteína de la soya en la reducción de los niveles de colesterol LDL (“colesterol malo”). Por lo tanto, debido a este efecto más los ácidos grasos favorables (buenas cantidades de omega 3 y 6) y la presencia de compuestos llamados isoflavonas, el consumo de la soya es un hábito beneficioso para el corazón, además de ayudar a aumentar los niveles de colesterol HDL (“colesterol bueno”) controlar la presión arterial y mejorar la función endotelial.

            Este grano también puede ser un importante aliado en el combate de la obesidad y la diabetes, debido a su interesante perfil nutricional, caracterizado por la presencia de carbohidratos complejos y fibra que contribuyen a la disminución del índice glicémico y a una lenta y gradual liberación de glucosa en el torrente sanguíneo; evitando, así, picos de hiperglicemia. Más allá de eso, en comparación con las fuentes proteicas de origen animal, la soya posee un menor contenido de grasas saturadas; factores que ayudan en la prevención y combate del exceso de peso. Una porción de soya de 43 gramos posee un 16% de la fibra necesaria diariamente, y que puede además ayudar a mejorar el tránsito intestinal.

            La soya, así como otros tipos de leguminosas, posee compuestos bioactivos que pueden traer diversos beneficios para la salud. En la soya es posible encontrar las isoflavonas, llamadas también fitoestrógenos, debido a su semejanza química con el estrógeno. Sin embargo, los estudios clínicos apuntan a que estos compuestos son, de hecho, muy diferentes a los estrógenos, pues otras investigaciones han demostrado que el consumo de leguminosas no acarrea modificaciones en los niveles hormonales tanto en el sexo femenino como en el sexo masculino. De esta forma, no está relacionada con la maduración de las niñas o de los niños, con la pubertad anticipada, con el aumento de las mamas o con la modificación de la virilidad en los niños. Para explicar esto un poco más, es el estrógeno el que estimula las células de la mama, mientras que las isoflavonas no desempeñan esta función; sin embargo, sí pueden poseer acción atenuante en algunos efectos de la menopausia, como los sofocos y la disminución de la pérdida de masa ósea.

            Los científicos también destacan que el consumo de la soya en la infancia puede reducir el riesgo de cáncer de mama en la fase adulta. En este mismo orden de ideas, otro beneficio discutido es que la soya pueden ayudar a crear un efecto en el cuerpo contra el cáncer, como lo muestra la investigación publicada en el Journal of Clinical Oncology, en la que se realizó un estudio con 444 mujeres diagnosticadas con cáncer de pulmón, de las cuales presentaron mejoría aquellas que habían consumido soya. Hay otro estudio, esta vez publicado por la revista Food and Nutrition, el cual indica que el consumo de este grano puede reducir el riesgo de enfermedades coronarias.

De este modo, la soya se caracteriza por ser un alimento saludable compuesto por nutrientes importantes para el funcionamiento del organismo. Actualmente, no hay evidencias clínicas y epidemiológicas que comprueben lo contrario, así como también no existen pruebas que sustenten que las isoflavonas y los alimentos con soya puedan alterar las carteristas fiscas de hombres o mujeres. Las evidencias que predominan indican que para individuos saludables, a excepción de las personas que poseen alergia a la proteína de soya, los alimentos derivados de este grano pueden traer importantes contribuciones para la dieta, siendo un alimento habitualmente recomendado para nuestros pacientes.

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Artículo escrito por el Prof. Mauro Fisberg. Nutricionista Pediátrico. Coordinador del Centro de Dificultades Alimentarias del Instituto Pensi del  Hostipal  Infantil Sabará. Profesor Asociado de la Escuela Paulista de Medicina. Para consultar la fuente original, visite www.nutricaopraticaesaudavel.com.br

 

 

 

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Escrito por Nutripractico
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