Por Marcela Barajas y Tata Gnecco / @fun2fit

Una de las principales preocupaciones o EXCUSAS que tenemos para no comer adecuadamente es la ANSIEDAD.

No debemos vivir por la comida, ni tampoco comer solo para vivir. Además, no nos digamos mentiras, uno de los placeres y recompensas de la vida es alimentarnos y poder disfrutarlo.

Lo importante es aprender a calmar la ansiedad, o ganas de comer, con comida nutritiva, saludable y que nos guste. Esto, para no morir en el intento.

La primera recomendación es comer cada 4 horas para no dejar que el cuerpo llegue al momento en el que quiera devorar lo que sea con tal de saciar el hambre.  Es clave consumir snacks o alimentos saludables para no recurrir a comida chatarra por no tener otra opción.

Otra forma de prevenir la ansiedad es consumir a diario alimentos que produzcan saciedad como la chía, la avena, el huevo, las carnes magras, los cereales integrales, las legumbres, las frutas crudas, los vegetales crudos y el arroz.

Planear la alimentación diaria también garantiza que tengamos a la mano los alimentos que son, en la cantidad correcta y para consumir en el momento adecuado del día.

Todos los macro nutrientes o grupos de alimentos juegan una función importante para ayudar a mantenernos nutridos y cuando estamos bien alimentados sentimos menos ansiedad.

La proteína, encargada de recuperar y conservar la masa muscular que perdemos durante la actividad física, es quizás de los macro nutrientes que más ayuda a combatir la ansiedad. La digestión de la misma es mucho más lenta que la de los carbohidratos o la de las grasas por lo tanto nos ayuda a mantenernos satisfechos por más tiempo.

Nuestra recomendación por lo tanto es consumir proteína (carne, pollo, pescado, ternera, cerdo, lentejas, garbanzo y/o frijol) en cada una de las 5 comidas que se deben realizar durante el día.

Dentro de los carbohidratos, que son los encargados de darnos energía para que funcionen bien la mente y el cuerpo, se encuentran los complejos (avena, quinua, arroz, pasta, y/o cereales integrales ). Estos se absorben lentamente dosificando la energía y haciéndola más prolongada, lo que a la vez nos produce saciedad por más tiempo.

Las grasas buenas (aguacate, nueces, aceitunas y/o aceite de oliva) nos dan mucha energía y si se consumen regularmente también producen saciedad.

Otro factor importante para reducir la ansiedad es dormir bien (entre 7 y 8 horas). Está comprobado que un cuerpo que no descansa lo suficiente necesita suplir esa necesitadas aumentando la ingesta calórica por lo tanto genera más ansiedad por la comida.

No olvidemos que comer saludable puede y debe ser un placer y no una tortura. No se trata de no comer, se trata de saber comer. Por lo tanto si vigilamos la calidad de nuestros alimentos, las cantidades según objetivos y el momento en el que los consumimos, no sólo estaremos en forma y saludables, sino que también podemos controlar la ansiedad.

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Escrito por Nutripractico
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